En la antigüedad, el filósofo platónico Plutarco ya había lanzado una importante crítica contra los carnívoros. Creía que comer carne era una cuestión de placer culinario, no una necesidad para la supervivencia: como omnívoros, los humanos pueden alimentarse como mejor les parezca. En De esu carnium, Plutarco afirma: "No tenemos por qué matar para comer".