Durante mis Academias Neoplatónicas en la primavera de 2025, tuve la alegría de recibir a Lise, una canadiense de 80 años, quien me regaló el inmenso regalo de compartir sus secretos. Estos secretos son una resolución para aceptar la vejez, este camino que nos espera a todos (salvo un accidente temprano en la vida), que tan a menudo tememos, del que nuestra sociedad no quiere ni oír hablar, pues huye de la degradación de nuestro cuerpo carnal como una enfermedad pestilente.