Antes de 1914, la Tierra pertenecía a todos sus habitantes. Cada uno iba adonde quería y permanecía allí el tiempo que quisiera. No había permisos, ni autorizaciones, y siempre me divierte ver el asombro de los jóvenes cuando les cuento que antes de 1914, viajé por la India y América sin tener pasaporte y nunca había visto uno. Se subía y se bajaba del tren sin pedir nada, sin que te pidieran nada, no había que rellenar ni uno solo de esos cientos de papeles que se exigen hoy