Ante los avances del totalitarismo transhumanista, el futuro configura una separación radical de la humanidad, cuyos embriones percibimos en nuestro presente. Dos caras de la misma moneda que se dan la espalda y no se encontrarán por ahora.
Nunca he asistido a más funerales en mi vida que en los últimos diez años en Colombia; la razón no es un aumento de la mortalidad, sino el hecho de que la muerte aquí, donde vivo, concierne a muchas personas más allá de los seres queridos, familiares y amigos del difunto.