La narrativa novelesca demuestra la incompatibilidad inherente entre las posesiones materiales y la caridad. Todas estas personas, estas figuras poderosas, poseen bienes. Son dueños de propiedades, tierras, títulos. Son personas importantes. Su mayor temor es ser despojados de estas cosas, lo cual, sin embargo, sería el comienzo de su viaje iniciático: el de aprender a desapegarse de los lazos terrenales.