Hipócrates nos recuerda que la medicina es un arte. Confundir la medicina, que presupone una relación empírica entre paciente y médico, con la ciencia pura es un malentendido que conduce a la cosificación del otro. El totalitarismo, que precisamente busca cosificar al ser humano, engendra necesariamente una ideología de medicina "científica" que raya en la ceguera sectaria.
Si el terrorismo consiste en aterrorizar a otros, surge naturalmente la pregunta: ¿quiénes son los verdaderos terroristas? ¿Y qué los motiva realmente?