La literatura debe su existencia al misterio de las motivaciones humanas, al libre albedrío de los seres, a la exploración de la complejidad de sus sentimientos. Es una profesión de fe según la cual el ser humano, si se definiera como una unidad matemática, solo podría ser cero o infinito.
El régimen totalitario aspira a la "dominación total" (H. Arendt), es decir, interfiere en todas las esferas sociales, privadas e íntimas, hasta la psique de los individuos.